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Cómo tratar a las personas trans* de forma respetuosa y solidaria

Algunas personas se sienten inseguras a la hora de relacionarse con personas trans* o con personas a las que no pueden adjudicar un género concreto. O bien se preguntan, como compañera de asociación, tío o vecinx, cómo pueden comportarse de forma solidaria y apoyarlas.

Como norma general podemos decir que, en la mayoría de los casos, las personas trans* quieren ser tratadas como las demás personas. A nadie le gusta que lx miren fijamente o que lx ridiculicen. Para casi nadie es agradable que personas desconocidas le pregunten por sus genitales o prácticas sexuales. Y siempre es inapropiado poner en duda la afirmación de alguien sobre sí mismx, ya sea “soy una mujer” o “soy violonchelista”.

Dirigirse y hablar con una persona trans*

Para tratar a las personas trans* de forma respetuosa, usted debería usar siempre el nombre y el pronombre que ha elegido la persona con la que habla. También en su ausencia, por supuesto.

En caso de no estar segurx de qué tratamiento es el deseado, espere a que la persona le dé una indicación indirecta. Puede que acabe de describirse a sí misma como “madrugadora”; entonces “señora Yılmaz” será mucho mejor que “señor Yılmaz”. O pueden preguntarle directamente: “Por cierto, mi pronombre es “él”. ¿Cuál puedo usar para usted?”

Si en algún momento se equivoca, rectifique sin aspavientos y continúe hablando; igual que si por error llama “Ramírez” al señor Rodríguez. No ignore la equivocación por comodidad. También si se da cuenta de que alguien se equivoca en el nombre o usa el pronombre “ella” en lugar de “él”, recuérdele de forma educada la forma correcta.

Algunas personas no usan ningún pronombre concreto, o utilizan uno que no es “ella” o “él”. Puede que en un primer momento parezca complicado; pero el hecho que a lxs hablantes nativxs de español no les cueste decir “él, a él, lo” y “ella, a ella, la” solo tiene una razón: lo han escuchado y usado miles de veces. Se pueden aprender perfectamente nuevos pronombres. Si con ese pequeño esfuerzo una persona se siente tan respetada como probablemente a usted le gustaría sentirse, seguro que vale la pena.

Autodeterminación respecto a la información personal

Las personas trans* tienen, como todo el mundo, derecho a una esfera privada, especialmente en lo que respecta al cuerpo y a la sexualidad. Asimismo, preguntas sobre el nombre “antiguo” o fotos “de antes” suelen ser desagradables para las personas trans*. Quien sienta el deseo de compartir esos recuerdos con usted lo hará por iniciativa propia.

Y algo más: las personas trans* son las que mejor saben en qué situaciones o ambientes pueden exponer su transgeneridad sin arriesgarse. Nunca desvele la identidad trans* de una persona a no ser que se lo haya pedido ella o tenga su consentimiento expreso para hacerlo en ese lugar y círculo social concretos.

Solidaridad trans* en el día a día

El respeto a las personas trans* es algo más que una cuestión de etiqueta. Si la solidaridad es importante para usted, puede mostrarla día a día en numerosas situaciones. A modo de inspiración puede plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo podemos elaborar formularios de forma que las personas de todos los géneros los puedan completar de forma correcta y sintiéndose reconocidas?

  • ¿Se dan en mi entorno comentarios o comportamientos irrespetuosos u ofensivos para las personas trans*? ¿Por ejemplo, se considera motivo de risa a los hombres “vestidos de mujer”? ¿Qué puedo decir y hacer para hacer frente a esas situaciones?

  • ¿Cómo podemos organizar los baños en la oficina, en la escuela o en el bar de manera que también las personas con expresión de género atípica los puedan usar sin sentir miedo a hostilidades?

Seguro que se le ocurren más situaciones en las que usted puede contribuir a que todxs –independientemente de su sexo, de su identidad de género o de su expresión de género– puedan desarrollarse libremente, pues oportunidades de actuar de forma solidaria se nos presentan cada día.