Terapias de conversión sexual: nada que curar a lxs homosexuales y personas trans*

Sigue habiendo gente que cree que la homosexualidad, bisexualidad o transexualidad es una enfermedad. Creen que terapias de conversión son capaces de “curar“ la orientación sexual y de género. ¿Qué pretenden estas “terapias?” ¿Cómo protegerse?

Por “terapias de conversión” se entiende el intento de cambiar personas que tienen una orientación sexual diferente a la heterosexualidad (p. ej. la homosexualidad o bisexualidad) o la transgeneridad de una persona mediante medidas terapéuticas o espirituales para convertirla en un comportamiento de abstinencia sexual, heterosexual o normativo respecto al género. Quienes defienden los tratamientos de conversión usan a menudo el término “terapias reparativas” para referirse a ellos. 

Sin embargo, los términos “terapia” o “tratamiento” pueden llevar a confusión, ya que, en primer lugar, no son tratamientos reconocidos por la ciencia para paliar o curar una dolencia y, en segundo lugar, no hay ninguna dolencia que tratar.

¿Las terapias de conversión son permitidas en Alemania?

Desde el 24 de junio de 2020 existe una prohibición parcial. Sin embargo, la prohibición es explícita para niños y jóvenes, así como para adultos que sufren presión, amenaza, reciben informaciones falsas o erróneas, tienen confusión o engaño y que se ven forzados a ese tipo de “terapia”, o que por alguna razón consentían a la misma.

¿Qué sucede (o sucedía) en los “tratamientos”?

Los tratamientos de conversión se caracterizan por su radicalismo y por sus consecuencias para lxs “pacientes”. A veces, lxs “terapeutas” intenta(ba)n apartar a personas LGTBQ de su forma de vida a través de comentarios homófobos y transfóbicos y entrenarles en comportamientos (alegados) heterosexuales y/o normativos respecto al género. Por ejemplo, lxs religiosxs usa(ba)n rezos para controlar la homosexualidad. Hasta los años noventa, médicxs y psicólogxs en Europa y EE. UU. hacían uso de cirugía cerebral, tratamientos hormonales, electrochoques y vomitivos, además de recomendar a personas gays que recurrieran a trabajadoras sexuales.

¿Son peligrosos los tratamientos de conversión?

Sí. Desde 1990 ni la homosexualidad o tampoco la transexualidad son consideradas “enfermedades” o “trastornos" según el sistema de diagnósticos de la Organización Mundial de la Salud, reconocido a nivel mundial. Los “tratamientos” para cambiar la orientación sexual o la identidad de género son considerados intolerables y nada éticos también desde el punto de vista médico. Estos tratamientos pueden causar grandes daños físicos y emocionales a las personas afectadas (por ejemplo, depresiones y tendencias suicidas).

¿Qué ayuda hay para las personas que no quieren someterse a un tratamiento de conversión?

De acuerdo con la ley de prohibición, el Centro Federal de Educación Sanitaria (BZgA) establecerá un servicio de asesoramiento gratuito, multilingüe y anónimo en línea y por teléfono – para todas las personas afectadas por los tratamientos de conversión y/o que son presionadas a hacerlo por personas de su convivio. Lxs familiares y todas las personas que se ocupan del tema por motivos profesionales o privados también deben poder ponerse en contacto con este servicio de asesoramiento tan pronto como se establezca. Allí puede presentar una queja contra personas que ofrezcan tratamientos de conversión. 

En las oficinas de asesoramiento LGBTQ le pueden dar el contacto de profesionales médicxs y psicoterapeutas competentes que le podrán apoyar en todas las cuestiones sobre su orientación sexual y/o su identidad de género.